... el tema es que el tipo estaba preparando la venida del señor... de Jesús, del hijo del hombre y me llama por teléfono. Claro, el tipo había evidenciado en mi una habilidad, innata por otro lado, para trabajar la madera.
Él necesitaba un carpintero y se había fijado en mí. Me llama por teléfono y me pide una entrevista. El tipo quería hablar conmigo. Quedamos en vernos el martes 21 a las 14 hs. en el bar esté...éste que está ahí en la esquina de Viamonte yyyyy... ¿cómo se llama...? Viamonte yyy ....¡En el Tortoni! Así que bueno, el martes a las dos de la tarde me senté a esperarlo en una mesa. Dos y cinco... dos y diez y el tipo no venía. Empecé a pensar que era una joda, imagínese, que lo llame dios por teléfono no pasa todos lo días... Dos y cuarto se aparece. Se para ante mí y se presenta. Yo me quedé helado. Era una cosa muy rara porque el tipo se veía, pero no se veía... No sé si me explico. Cuándo nos dimos la mano es como que no apreté nada... es como que era invisible, pero yo lo veía... ¡Estaba ahí! Era de carne y hueso pero invisible. El tipo se sienta y ahí nomás le pregunté... ¿ Usted quién es...? Dios –me responde–... ¿Qué dios?, le vuelvo a preguntar... Porque vio que ahora hay como diez mil dioses... ¡Dios, dios!! –me responde– El de la biblia, el que está en el cielo... el que hizo el universo... Yo me quería morir, pero bueno era él. Dios y yo tomando un café en el Tortoni... ¿Qué me cuenta?. Pedimos un café, mire lo que le digo, cuando lo tomaba se veía cómo le bajaba el café por la garganta. El tipo lo tomó de compromiso... ¿Para qué va a querer un café Dios... ? Pero, bueno, me acompañó... El tipo me sale con el tema de que estaba preparando la venida de Jesús y andaba apurado porque se había enterado que los judíos estaban en el mismo tramite y él quería anticiparse... Los quería madrugar... Ningún boludo... Me pidió discreción y que mantuviéramos esto en secreto. El tema era así, él necesitaba un padre para Jesús que preferiblemente fuese carpintero. Ya tenía a la madre con la que ya había hablado y aceptó la propuesta, me mostró la foto, María se llamaba y estaba muy buena, al menos en la foto. El tipo, Dios, me dice que me había elegido como marido de María y padre de Jesús... En principio acepto –le respondí– pero me gustaría conocer a María, saber cómo es... en fin... intimar.
Y ahí empezaron los problemas. El tipo me sale con que yo era el tipo justo, carpintero, apuesto, trabajador, honesto... en fin. Pero no podía intimar con María... ¿ Cómo, cómo...? le pregunté... –Bueno, mire –me dice Dios– el tema es así: Jesús, el futuro hijo suyo y de María va a nacer de un milagro que, por supuesto, voy a hacer yo... Es decir, María debe ser virgen, usted no debe ni tocarla. ¡¿Y quién la va a tocar?! ¿Por qué no me deja hacer el milagro a mí...? –le pregunto–. Usted no sabe hacer milagros –me dice–. Además nadie la va a tocar... ¡¿Cómo nadie?! le insistí... Claro –me dice–; ahí esta el milagro... Yo la voy a embarazar milagrosamente... Voy a hacer un milagro y María va a quedar embarazada... Sí –le dije–, ¿pero yo qué voy a hacer? ...Bueno, usted se va a dedicar a la carpintería que yo le voy a hacer... Va a ser muy linda. La voy a poner en pleno centro de Nazaret... ¡La mejor ubicación! Con la última tecnología. Además –sigue el tipo–, le voy a conseguir los mejores clientes de la zona... Va a hacer una fortuna en poco tiempo... ¿Qué le parece? ... ¡Ni en pedo! –le respondí– ¡¡Ni loco!! ¿Usted que se cree? A mí me va a tener haciendo boludeces con la madera poniendo cara de circunstancia y usted le va a serruchar la albóndiga a María... ¡Me quiere cagar! ¡Me van a tratar de cornudo en Nazaret!... En Nazaret nos conocemos todos... –¡No, no, no... ! –me para el tipo–, espere. Usted no entiende. María va a ser virgen. Nadie la va a tocar... A usted lo van a respetar justamente por ser el elegido mío... ¿Me entiende? ¿Y de dónde va a sacar el espermatozoide?... –le pregunte medio desorientado– No me lo va a andar pidiendo a mí... Esto es sin espermatozoides, sin óvulos –me dice el tipo– Esto es un milagro... ¡Un milagro! Si los hace Bush, ¿cómo no los voy a hacer yo... ?....
Bueno, ahí me desperté medio sobresaltado... Y, entredormido, me quedé pensando: José se vengó. Yo hubiese hecho lo mismo. Algo raro debe haber pasado, porque, después me enteré, si José hubiese sido un buen carpintero, como quería Dios, no hubiese permitido que Jesús naciera en ese moisés de cuarta... es más, dicen, que el moisés se lo hizo con los tronquitos que tenía en el corral de las vacas y las ovejas. Justamente por eso es que en las estampitas sale el moisés y Jesús con algunos corderitos y vacas con caras de buenas que supuestamente le estaban entibiando el ambiente con su aliento porque hacia frío... En realidad y esto no lo sabe nadie, el aliento de los animales era porque estaban recalientes con José porque les había desarmado el corral para hacerle la cunita a Jesús y los exponía al peligro de los zorros que andaban por allí... Algo debe haber pasado... no me trago ese verso... Hay algo que no me queda claro... no me lo trago, no me lo trago...
Ricardo A. Kleine Samson
Neuquen, 16 de Marzo de 2005.
artículo publicado en revista futuros n°9, otoño-invierno 2006



























