En agosto hubo un encuentro en el Centro Cultural Nunca Más con un tema cada vez màs crucial: la precarización laboral. Una típica actividad del abajo social. De las raíces del pasto, se dice en inglés. Movida de las bases, podríamos decir acercándonos al lenguaje setentista, un lenguaje que ahora transita por la realidad al menos mucho más que cuando se lo formulaba entonces desde las vanguardias. Es decir, con mayor verosimilitud ahora, con vanguardias enflaquecidas, pero con tejidos de resistencias que crecen desde el pie.
Nos juntamos medio centenar de personas provenientes de los más diversos sitios del GBA, de las más diversas extracciones, generaciones, ámbitos laborales. Supimos como la precarización ha ido desplazando a la desocupación como “flagelo” de los desheredados, los condenados de la tierra.También supimos de las nuevas técnicas, de la renovación tecnológica permanente dedicada a cooptar, recuperar, integrar, al asalariado al mundo empresario. El destajo en equipo con el cual son los compañeros los que te “apuran”, el traslado de responsabilidades laborales mínimas hacia abajo con lo cual son los propios asalariados los que se interesan y sienten que pueden decidir algo en su universo laboral.
También de la deslocalizacióm permanente, como espada de Damocles para doblegar resistencias y rebeldías: ‘–si insisten, nos vamos a otro continente’.
Del gravitante papel de la tercerización laboral y como una empresa como Manpower, que llegó al Plata desde EE.UU. en los ’60 para proveer sobre todo personal de seguridad y rompehuelgas en aquellas épocas de turbulencia social, ha ido ampliando “el giro” para cubrir ahora casi todo el espectro de provisión de empleados a las más diversas empresas. Aquel origen, empero, nos permite vislumbrar el carácter, la naturaleza de sus funciones, dedicadas a cubrir el flanco de las empresas para la mejor explotación de la fuerza de trabajo.
Conocimos la política del sindicato de comercio entre los trabajadores de Wal-Mart, por ejemplo.
Allí tuvimos oportunidad de conocer un colectivo; Mesa de Precarizados, que han empezado a moverse juntos hace poco tiempo, menos de un año.
A ellos, finalmente, le hicimos esta entrevista.
Entrevistamos a Roberto, que es el nombre genérico de los de la Mesa.
¿Por qué se juntaron?
Había diversas agrupaciones que ya estaban laborando el tema de la precariedad, en Filosofìa, en Sociales, que fueron los dos primeros contactos
…
Con el dato que me das, ¿querés decir que esta agrupación se forma con estudiantes universitarios que a la vez hacen trabajos precarios?
Sí, pero habría que agregar que ya había un agrupamiento previo, gremial, Sindicato de Encuestadores en Lucha y que al margen de nuestros primeros contactos ya había gente organizada en call-centers, en teleperforados*, y que a su vez, por ejemplo los del sindicato de encuestadores en lucha también publicaron junto con una coordinadora un boletín trabajando la misma cuestión. En el Gobierno de la Ciudad también había agrupamientos por secciones, más que nada en lucha contra la precarización. Y todo eso al margen de nuestros primeros encuentros.
Y eran todas experiencias sin contacto entre sí.
En mi caso por ejemplo, que estudio en Sociales, formo parte de la revista La Brumaria, un proyecto comunicacional cuyo primer número estuvo totalmente dedicado al tema.
La Brumaria tiene una carga política, ideológica indubitable…
Sí, es el proyecto de la Red de Estudiantes, que es la organización política…
Con el riesgo de etiquetar, ¿responde a algún partido político?
No, de ninguna manera, es una agrupación de base, horizontal, asamblearia…
¿Hija del 2001?
Digamos que sí, surge en el 2005 pero con esa impronta a que te referís. Junto con aquel número de La Brumaria hicimos una campaña, con murales en la facultad, boletines, reuniones, hechos por ejemplo por la Coordinadora de Filo…
¿Qué relación tiene la coordinadora de ustedes con las agrupaciones estudiantiles probablemente preexistentes?
Nos mantenemos independientes. Y vamos por fuera de todo representacionismo. Por fuera de estructuras burocráticas.
De esos primeros contactos, entre coordinadoras, hicimos una especie de encuentro, primeras jornadas para debatir, darle contenido a la palabra precarización, hacer un poco de catarsis, ¿por qué no? Eso fue en octubre-noviembre 2006 y estuvo bueno, fuimos alrededor de 130 personas, para nosotros un número importante.
Tuvimos intercambio de experiencias. Y tratando de entender como “pegaba” en cada uno la precarización.
¿Sólo laburantes o también estudiantes estudiosos de la cuestión?
La inmensa mayoría, jóvenes que estudiábamos y trabajábamos. Ése fue el perfil: jóvenes precarizados.
Hicimos una segunda jornada ahora en Sociales, procurando encarar actividades concretas. Mediante una entidad. Nos dividimos en comisiones, encaramos la difusión del proyecto, y también la recopilación legal, como un arma, que si bien no es la única vía, es importante conocerla y tenerla a nuestro alcance. Conocer, por ejemplo, el régimen de pasantías.
Los chicos de teleperforados y de call-centers habían montado unos stands en peatonales céntricas y consideramos importante desarrollar este tipo de difusión.
También nos pusimos en contacto con la gente de Atento, un call-center de Barracas y Martínez que inició una lucha que terminó con una cantidad impresionante de despedidos, unos mil, la mitad de la planta: la empresa partió en dos al personal, literalmente, mediante una pared. Y puso de un lado a los “agitadores” y del otro a los mansos; a los políticamente activos les “cortaron” el trabajo, quedaron inactivos mientras que los del otro lado de la pared procesaban todo el laburo. Como el sueldo es una base de apenas 400 pesos y el resto a destajo, en poco tiempo, los “separados” cobraban el básico pero no recibían llamados… una agonía, una tortura psicológica muy zarpada. Tensionó mucho la relación entre los desocupados y los sobrecargados.
En esas segundas jornadas, se plasma la Coordinadora, se mantuvieron las comisiones, se sumó gente de Morón, por ejemplo del Sindicato de Oficios Varios de la FORA de esa localidad, gente del Gobierno de la Ciudad, aunque no todos los precarios organizados allí se han sumado, la gente de SIMECA, motoqueros, que han estado irregularmente, también gente de INTA, y en general toda la gente que está con contratos-basura. Se han acercado, por ejemplo, animadores de fiestas…
Lo que nos planteamos es dar un marco de contención a diversas modalidades de trabajo que no encajan en las organizaciones gremiales existentes.
¿Y cómo se sustentan económicamente?
Con los aportes de las agrupaciones, los gastos son muy bajos, impresos… por ejemplo, para la Caravana del Escrache colectamos cinco pesos por compañero para financiar la movida.
¿Tienen una idea de cuántos son los precarizados, por ejemplo aquí en la ciudad?
Para que tengas una idea, sólo dentro del área del Gobierno de la Ciudad, hay 22 000 precarizados. Jóvenes contratados para hacer campañas, pasantes, gente para atención al cliente en los CGPs, mi caso, por ejemplo, trabajé para el RUB, Registro Único de Beneficiarios donde se colecta la información para todo lo que son subsidios, asignaciones familiares, asignaciones sociales… son trabajos que duran a veces tres meses, a veces un mes, bajo monotributo, se cobra 600, 700 pesos, todo muy pedorro.
En general, lo que se ve que ese tipo de prestación te da un ingreso que es la mitad de cualquier contrato un poco más estable.
Esto que decimos de empleos públicos es todavía peor en las empresas.
En general, las empresas te aclaran de antemano que “no se pueden” respetar los francos, por ejemplo que hay que sacrificar algún franco para hacer la capacitación, eso de movida. Luego, la empresa se atribuye la potestad de modificar los francos siempre según sus necesidades, no la de los contratados.
Y lo peor, es que hoy en día, uno siente que no puede ampararse en ninguna ley laboral aunque estén escritas…
¿Está creciendo la red?
De a poco. Crecen los contactos entre agupados, pero también se nos acerca gente no agrupada, no organizada, gente a la cual el sindicato no le da bola, gente que no se anima a tomar contacto con el sindicato…a veces logramos vincular a gente que está luchando en la misma rama de actividad.
¿Han encarado, como red, o como agrupaciones, contactos, o al revés, han tenido rozamientos con los sindicatos de la misma rama de actividad?
Contacto más bien no, las veces que ha habido, ha sido con malos resultados. Por ejemplo, en Atento, se toma la planta, viene el sindicato, “acompaña” a la asamblea allí reunida, pero se va bien pronto, dejan a la gente sola y tratan de ”puentear” a los trabajadores del lugar.
El desvío de las funciones sindicales tradicionales, dentro de la CGT, al menos, es cosa vieja. En la Sala de Correcciones del Congreso, por ejemplo, cada vez que teníamos que encarar una cuestión gremial, lo hacíamos en ausencia del delegado. Si el delegado aparecía, pasábamos instantáneamente a hablar de fútbol. Era ojos y oídos del rey. Me consta que pasa lo mismo con el sindictato municipal, por ejemplo, totalmente enganchado con la estructura de poder y con intereses propios tan fuertes, que han abandonado hace rato alguna preocupación por el laburante propiamente dicho. Lo que decís de Atento, se repite: viste los testimonios de los compañeros de Wal-Mart, que el sindicato de comercio, en lugar de coordinar entre los delegados del WM de Avellaneda y los de Pueyrredón, contacta por separado con los delegados de cada lugar de trabajo y, obviamente, “abrocha” con la patronal por encima de ellos.
La burocracia sindical es claramente un freno para esta lucha. Otro freno es la jornada de trabajo. Dentro de la red, no hay una posición unificada respecto de qué hacer con la labor sindical oficial o tradicional. Pero muy a menudo lo que hay es una enorme disparidad de fuerzas, entre nuestras redes, incipientes, y lo que son las máquinas bien aceitadas del sindicalismo oficial. Si hay problemas, no tienen dificultad en cagarte a trompadas o a tiros.
¿Ha logrado algunos objetivos desde que la Coordinadora echó a andar?
Mínimos, pero, sí; logramos reponer a dos compañeros… también hemos logrado que algún compañero pasara a planta… son pasitos mínimos, pero es algo…
¿Qué hacen, acompañan al laburante en conflicto?
La política es no exponer al compañero en conflicto.
nota:
* Así se llama un agrupamiento que trabaja dentro de un call-center o una red de call-centers. [n. del. ed.]
artículo publicado en Revista futuros nº11 / Río de la Plata primavera-verano 2007-2008



























