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Contra la instalación de plantas de celulosa

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Un análisis de la política forestal en Uruguay que critica los proyectos que el norte “otorga” al sur planetario para su propia preservación y nuestra concomitante perdición. Es de abril 2004. 

El Grupo Guayubirá se ha opuesto desde su formación al modelo de “desarrollo forestal” impulsado en nuestro país. este modelo basado en monocultivos a gran escala de especies exóticas de muy rápido crecimiento está afectando los principales recursos del país (suelos, agua, flora, fauna) y ha llevado a una creciente concentración de la tierra, muchas veces en manos extranjeras, en amplias zonas del Uruguay.

Además, junto con el “desarrollo forestal” se le prometió a la gente la generación de empleos y el ingreso de divisas por un aumento de las exportaciones. Para lograr esos objetivos, el estado uruguayo realizó una fuerte inversión, incluyendo subsidios directos, exoneraciones impositivas, créditos blandos e inversiones en infraestructura. Al año 2000, la sociedad uruguaya en su conjunto había aportado ya alrededor de 400 millones de dólares al “desarrollo forestal” y en materia de empleos la situación es un fracaso. Los escasos empleos que se crearon en el sector se hicieron a expensas de los que se perdieron en las actividades que se sustituyeron. De acuerdo con las cifras oficiales, la forestaci´n genera menos empleos permanentes que la propia ganadería extensiva, considerada hasta ahora la másl ineficiente en materia de empleos generados por hectárea.
Por otro lado, la mayor parte de los empleos generados son de igual o peor calidad (tanto en remuneraciones como en condiciones de trabajo) que los empleos que sustituyó. Trabajo en negro, temporario, itinerante, semiesclavo, peligroso, con pésimas condiciones de salario, alojamiento, comida y sanidad, son las características comunes en materia de empleo en el sector forestal.

La instalación de plantas de celulosa es también promovida utilizando entre sus argumentos que estas actividades son generadoras de empleo. Sin embargo, la realidad muestra la falsedad de ese argumento. Estudios realizados en Chile, donde estas plantas ya llevan muchos años instaladas, demuestran que las fábricas de celulosa han generado pobreza e indigencia en las poblaciones donde se han instalado.

En Uruguay, el G. G. ha recogido testimonios de trabajadores forestales en los que denuncian las pésimas condiciones de trabajo a que son sometidos. Una de las empresas más nombradas por ellos es Eufores, una de las principales empresas asociadas al proyecto de planta de celulosa en Ence y que sería la principal proveedora de madera para la fabricación de celulosa. No entendemos entonces cómo se puede asegurar que se emplearán organismos de control para velar porque se cumplan las normas ambientales cuando ni siquiera se ha podido lograr que estas empresas cumplan con la legislación laboral vigente.

Observamos la paradoja  de que ese tipo de actividad sea subsidiada, mientras el país vive una profunda crisis agropecuaria. Por lo tanto entendemos que es el momento de revisar esa política de subsidios directos e indirectos (eliminándolos totalmente) y dirigir los esfuerzos económicos del estado a prácticas agropecuarias sensibles al medio ambiente y que reviertan el empobrecimiento y vaciamiento rural. A estos efectos el G.G. ha elaborado una serie de propuestas tendienteas a abordar los problemas e injusticias creados que deben ser resueltos en forma inmediata, fundamentalmente el problema de las condiciones de trabajo en el sector forestal.

Consideramos además que dado que en nuestro país ya se encuentran plantadas más de 600.000 ha. debe encontrarse una solución productiva y que a su vez sea un aporte a la situación económica y acreciente las fuentes de trabajo, sin perjudicar el medio ambiente más de lo que ya lo hacen las plantaciones existentes. Las opciones para la madera de esas plantaciones son tres: 1) la exportación de madera rolliza y/o “chips” de madera; 2) la producción y exportación de celulosa; 3) el desarrollo de una industria integrada de la madera orientada al mercado nacional, regional e internacional.

De esas tres opciones, la peor desde el punto ee vista económico y social es la primera; la peor desde el punto ee vista social y ambiental es la segunda, en tanto que la mejor en lo social y económico es la tercera, siendo además posible mitigar sus potenciales efectos ambientales.

En ese contexto, consideramos que la instalación de una o más fábricas de celulosa en Fray Bentos no cumple con los necesarios requisitos sociales y ambientales por las siguientes razones:
1)  Tal como lo declararon los gerentes de la empresa Ence, en nota publicada en El Telégrafo de Paysandú del 23/7/2002, la instalación de esta fábrica requerirá del gobierno y por ende de  todos los habitantes del país una mayor colaboración financiera, ya sea en subsidios directos  e indirectos. Similares declaraciones realizaron directivos de la empresa ante la Comisión de Vivienda, Territorio y Medio Ambiente de la Cámara de Representantes el 25/11/2002.
2)  La instalación de estas fábricas en el Uruguay se debe básicamente a que las empresas quieren reducir sus costos. Además de que el transporte de troncos no resulta rentable para las empresas, en sus países de origen, dar cumplimiento a las rigurosas normas ambientales que se les imponen, tiene un alto costo. También son resistidas, tal como lo muestran las manifestaciones realizadas recientemente en Pontevedra, donde la empresa Ence tiene una planta de celulosa. La gente del lguar pide “el cierre de la fábrica” para poder “recuperar el marisquero” y “la pesca”. En el caso particular de Ence, además de la oposición de la gente, la empresa ha sido llevada a juicio y se le acusa del delito “ecológico continuado centrado en la contaminación atmosférica y en  la ría de Pontevedra”.
3)  El proceso denominado TCF (Totally Chlorine Free), definido como poasta de eucalipto al sulfato blanqueada sin cloro ni compuestos de cloro, es el menos contaminante, en particular porque se asocia a una tecnología de ciclo cerrado, donde se evitan los efluentes y donde se reutiliza el agua. Sin embargo, en el Uruguay se ha anunciado que el proceso que se utilizará es el ECF.
El ECF (Elemental Chlorine Free) es un término creado por la industria para describir el proceso mediante el cual la celulosa es blanqueada usando dióxido de clor en lugar de cloro “elemental”. El uso de ese término da la impresión de que está libre de cloro cuando en realidad no lo está.
El uso o no de cloro es muy importante, ya que es el elemento central en la producción de dioxinas, uno de los venenos más tóxicos en la Tierra, que da lugar a graves problemas de salud y de reproducción, tanto en la especie humana como en especies acuáticas.
El Uruguay se ha comprometido, a través del Convenio de Estocolmo, a la eliminación de dioxinas y furanos y la instalación de esta fábrica iría en contra de esta normativa internacional vinculante.
4) La consultora encargada del estudio de impacto ambiental de la fábrica española que se pretende instalar en Uruguay ha sido que el agua no será afectada, en principio porque “la planta ha adoptado todas las medidas posibles y son muy eficaces”. Además de los antecedentes ya presentados de que esta misma fábrica ha contaminado la ría de Pontevedra, existen numerosos ejemplos en el munod donde se han verificado  daños irreparables entre los que se destacan en nuestra región el sonado caso de la catastrófica contaminación por accidente de uan fábrica de celulosa ocurrido hace relativamente poco en Brasilo. Otro tanto ocurre en Misiones, donde Celulósica Piray continúa contaminando al río Paraná con sus residuos tóxicos, a pesar de haber sido intimada en reiteradas oportunidades a tratar los efluentes.
5)  La finlandesa Botnia es la otra empresa que plantea instalarse en Fray Bentos, también con la tecnología ECF. Tratan de engañarnos minimizando el impacto de su instalación en nuestro país. Por otra parte, nos resulta obvio que son conscientes del daño que causarían dado que paralelamente están impulsando una ley específica para la protección de sus inversiones a través del “Acuerdo con el gobierno de la República de Finlandia relativo a la promoción y protección de inversiones” [...]*
6)  La instalación de estas plantas en nuestro país es parte de un proceso mundial en el que las industrias contaminantes se trasladan a los países del sur debido a la adopción de políticas ambientales estrictas en los países del norte y en el caso específico de España, debido a una política de disminución de sus áreas forestadas con monocultivos de eucaliptos debido a sus impactos ambientales. En ese contexto, las plantas de celulosa son instaladas en nuestros países, que luego exportan la celulosa (como commodity) a las plantas papeleras del norte.

Grupo Guayubirá / www.guayubira.org.uy

            
artículo publicado en Revista futuros nº7 / Río de la Plata primavera- verano 2004-2005
 

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