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¿Escaramuzas, detenidos, heridos y no muertos?

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Algo inusitado ha sobrevenido ante la puerta de Al-Magharibah, uno de los lugares más sagrados del Islam en Jerusalén. Algo inusitado en medio de la política de siempre: judaizar Jerusalén, borrar las huellas palestinas y musulmanas y derribar sus moradas en tanto se sigue sistemáticamente ampliando un Jerusalén israelí.

Como explica Nicola Nasser en Opednews.com (“La política ‘arqueológica’ de Israel en Jerusalén”, difundido por rebelión.org, ”ya sea ‘construcción’, ‘modernización’, ‘renovación’, ‘judaización’ o ‘excavaciones arqueológicas’, desde que Israel ocupó la Ciudad Santa en 1967, ha ido llevando a cabo de forma inexorable en Jerusalén un proceso de “limpieza” cultural.”

Como era previsible, la resistencia palestina no se hizo esperar, pese a todos los recaudos de orden y represión tomados por el gobierno israelí. Así que las topadoras, los albañiles y los cavadores fueron obstaculizados por la población palestina, una vez más abusada y sus derechos negados. Con lo cual, como también era previsible, entró a tallar la policía o los militares israelíes. Decenas de heridos. Decenas de detenidos.

Y aquí aparece lo inusitado, ya que no en la política de colonización y expansión en sí. Las fuerzas mal llamadas de la “Defensa” israelí no han matado a ningún protestario palestino. No ha habido muertos entre los centenares de participantes en “los disturbios”. Por momentos, uno creería que las fuerzas del orden israelí han confundido su objetivo creyendo que tenían que reprimir a exaltados israelíes; colonos ortodoxos, panteras negras sefaradíes, partidarios de Paz Ahora o algún otro agrupamiento judío de los que no coinciden con el gobierno…

Como no creemos en cambio alguno en la naturaleza del Estado de Israel como hecho histórico, nos queda únicamente interpretar este sorpresivo giro de lo represivo como meramente táctico: los poderes sionistas han acusado el golpe a la imagen tras el atropello asesino y frío descargado sobre la Franja de Gaza y El Líbano y no han tenido más remedio que oír un cierto clamor generalizado, por más asordinado que esté por los controles que el lobby sionista ejerce sobre los medios de incomunicación de masas. La impunidad prácticamente total vivida durante medio siglo ha trastabillado.
Enhorabuena.

Luis E. Sabini Fernández
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El tercer lugar más sagrado para el Islam en Jerusalén constituye el alma y el corazón del patrimonio cultural, histórico, religioso y nacional palestino y árabe, y es el símbolo de sus más de 5.000 años de existencia constante sobre esa tierra, muy anterior a la entrada de los hebreos en Palestina, según el Viejo Testamento, tras el derramamiento de sangre de niños, mujeres y hombres masacrados en la completamente destruida Jericó. La destrucción de la Mezquita de Al-Aqsa, que Dios no permita, culminaría la limpieza israelí de la estructura cultural palestina después de haber destruido la infraestructura esencial para la vida.

Nicola Nasser


artículo publicado en Revista futuros nº10 / Río de la Plata otoño 2007

 

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