Revista Futuros

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Este es el país (real) en que vivimos

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Un trabajo que te come la vida de a pedazos —literalmente—, pero que hay que conservar silenciando aun los hechos más terribles. Un empresario (y no hay más que decir)

El lugar: 

—Una rotisería en Alta Gracia, provincia de Córdoba, República Argentina.

Los protagonistas:

—El dueño (empresario nacional, un pyme bien argento),
—Una empleada que preparaba el relleno para las empanadas,
—Un comedido
—Un cliente
—Una empanada

La empleada picaba carne en la máquina cuando, en un descuido, esta le arrancó un dedo.

La empleada se encuentra al borde del desmayo, blanca como el papel, con las lágrimas por el dolor físico —y también el moral, por haber quedado mutilada—bañándole el rostro.

Uno que se preocupa por lo esencial:

¿Y qué hacemos con el relleno? ¿Lo tiramos?
No, qué lo vas a tirar, si ya está todo molido. Es carne. Carne fresca.

(Telón rápido.)

Título de la obra: “Un país en serio”.

Juan del Sur
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En Alta Gracia, un joven se llevó una sorpresa de mal gusto.

Encontró un dedo en una empanada

16.2.2011 

Un joven de la ciudad cordobesa de Alta Gracia aseguró que encontró un dedo humano dentro de una empanada comprada a una rotisería local, que había sido arrancado a una empleada del comercio mientras picaba carne en una máquina.

El extraño caso fue denunciado hoy por un muchacho identificado como Alejandro Iriarte, quien hace dos semanas concurrió a un local de comidas cercano a su casa para comprar tres empanadas.

Según Iriarte, mientras masticaba uno de los pasteles, sintió algo duro y, al escupir sobre un plato el bocado, descubrió que, entre la masa y las aceitunas había una uña humana. El joven indicó a la radio Cadena 3 que, en un principio, pensó que se trataba de una uña postiza, pero al observar atentamente el relleno descubrió la primera falange de un dedo.

Iriarte aseguró que inmediatamente se descompuso y empezó a vomitar. "No sabía qué pensar, cómo había llegado eso ahí. Me mejoré un poco, lo envolví, me fui a la rotisería donde había comprado la empanada y le mostré al dueño lo que había pasado".

El cliente destacó que el propietario del establecimiento le pidió disculpas y ofreció indemnizarlo devolviéndole el dinero correspondiente a las tres empanadas.

"Le dije que no, que tuviera más cuidado la próxima vez. Salí y me fui", precisó Iriarte, quien destacó que, pocos días más tarde, se enteró de que una de las empleadas de la rotisería había perdido un dedo mientras manipulaba la picadora de carne.

"Me contaron que una chica estuvo trabajando con una picadora, metió la mano de más y se arrancó el dedo", contó, y precisó que no realizó ninguna denuncia en la municipalidad para evitar que "alguien se quede sin trabajo. Ahora me lo tomo con gracia y hacemos todo tipo de chistes".

Fuente: DyN.

http://juan-del-sur.blogspot.com

 

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