Damián Coria fue testigo de la peor tragedia no natural de la historia Argentina. El 30 de diciembre de 2004, el boliche República Cromagnon se llevó 194 víctimas. Una bengala y el incumplimiento en normas de seguridad fueron el causante del incendio. Él pudo salir, pero por el resto de su vida llevará esa marca llamada Cromagnon.
De perfil bien marcado. Sus tatuajes hablan por sí solos. Los que se ven indican un fanatismo incondicional hacia el rock nacional. Su voz apaciguada por momentos y exaltada por otros, relata con sus 22 años, estudiante de sociología, y no se esconde ni tiene miedo de contar lo que sucedió en Cromagnon. Porque para Damián, ese 30 de diciembre, no fue un día cualquiera. Una parte de su vida quedó marcada, imborrable “Cromagnon en mi vida es una huella y un recuerdo constante. Desde que te levantás, prendés la tele y cualquier cosa, ya te hace acordar a ese día y todo lo que pasó. Y si bien es una herida hacia uno, también lo es para toda nuestra sociedad. Porque Cromagnon no sólo nos perjudicó a nosotros, los de la cultura rocanrolera argentina, ni a los 194 pibes que fallecieron, sino, que esa herida es constante y a su vez un motivo de lucha para que todo mejore. Porque Cromagnon significa que las cosas estaban mal y se dio. Pero se podría haber dado la semana próxima a ese recital cuando tocase cualquier otra banda", reflexiona.
- Ese día nada era de esperarse. Sólo salir con amigos, como siempre, y disfrutar de un buen momento. Damián detalla: “Ese día empezó como otros tantos. Nos organizamos antes de ir, ya con la entrada en mano, nos quedamos todo el día en la zona en la que iba tocar la banda. Nos divertimos entre amigos como siempre y la idea era ir a un recital, escuchar música, pasarla bien, a manifestarnos como un grupo.”
Sin embargo lo peor iba a llegar. Tiene en mente cuando se produjo el inicio de esa pesadilla, de la cual fue testigo. Lo primero que divisó fue el humo. No tiene claro si fue una bengala o un tres tiros. Pero sobre lo que pasó adentro del boliche, explica: “El humo bajaba de repente y vos no sabías si tirarte al piso para no respirarlo, ni tampoco si te ibas a poder levantar. En un momento busqué a mi novia y a mis amigos, no los encontré y salí. Salí arrastrando a una chica, que nunca más vi y no sé que fue de ella. Y afuera fue lo peor. Porque te agarra la impotencia y ves que sigue saliendo humo, que sigue saliendo gente, y hay gente que está muerta.”
Una de las cosas más duras que tuvo que vivir, fue ver a su ex novia desmayada y a otra persona ya sin vida con el cuerpo totalmente quemado.
A la hora de buscar responsables de la tragedia, es muy claro. Su lado crítico es capaz de culpar a todos.
“Yo creo que hay que ser un poco crítico y buscar la culpa por todos lados. El mismo público, incluido yo mismo, porque si bien yo no tenía una bengala en la mano ni nunca tiré un tres tiros, pero eso de la pirotecnia estaba y está dentro del rock argentino. Era algo cultural del rock que hubiera bengalas, entonces ahí tiene la culpa la misma sociedad y los que van a ver a Callejeros”. Además, agrega: “Chabán, como cualquier persona, iba a querer ganar dinero y tocar en cualquier lugar. Todo negocio en este país tiene partes oscuras que, lamentablemente, no conocemos. Acá el negocio estaba en hacer pasar como habilitado un lugar que no estaba en condiciones. Que hubo plata de por medio, seguro. Ése es el punto clave. La habilitación y la estructura política del país que no funciona.”
Igualmente, opina que la libertad provisoria de Omar Chabán es “todo un tema”. No cree que señalar a una persona sea lo correcto. Piensa que el castigo no debe cerrarse en una sola persona. Su mirada sobre lo sucedido se posa en no castigar y que la tragedia pueda marcar un quiebre de ahora en adelante.
A Damián no le faltan palabras y hace su propio juicio. “Lo importante no es que alguien vaya preso sino que haya un cambio a nivel estructural y que se mejoren las instalaciones de los locales. Que Cromagnon sirva, no que sólo duela”. El fanatismo por Callejeros no lo enceguece. Es cauteloso a la hora de opinar. Entiende a las personas que señalan a la banda como culpables, aunque no esté de acuerdo. “No acepto que señalen a Callejeros. Pero sí, lo entiendo. Hay muchos padres de familia o individuos que ven a la banda como el promotor de todo. Pero le podría haber pasado a cualquier banda.”
Agrega: “La cuestión es la sensación de dolor, y un duelo no elaborado de la pérdida de un hijo. Me imagino el día de mañana perdiendo un hijo y tratar de buscar el motivo, y el motivo para mucha gente está en la banda y va a luchar por su castigo. Entonces lo entiendo, si bien no lo acepto, pero es un razonamiento lógico.”
Luego de la tragedia se produjo el encuentro con la banda. El 21 de septiembre de 2006, Callejeros volvió a los escenarios. Ese día, Damián fue a cerrar una herida. “Fui no simplemente porque quería escuchar la banda, sigo siendo fanático de la banda, pero fui, se podría decir, a tomar revancha. Porque no creo que haya sido Callejeros, sino que fueron esas cosas de la vida. Apoyo esto. El hecho de que Callejeros siga tocando es una constante actividad de memoria y reflexión de lo que pasó”.
También se produjo el encuentro con otros sobrevivientes. Cada tanto se generan reuniones. Ya no comentan sus experiencias como lo hacían al principio, sino que sienten que lo importante es luchar para que Cromagnon no se olvide y que todo esto sirva para generar un cambio.
A la hora de hablar sobre el estado y las responsabilidades obligatorias que debe tener en un hecho de semejante importancia, Damián manifiesta: “El estado se mostró, pero hay que ver si es por el hecho de cómo repercutió el tema en los medios y la sociedad.”
No está conforme con la respuesta que tuvo el estado hacia los damnificados.
“Si bien se dan subsidios a sobrevivientes o familiares, eso no va a modificar nada. Porque lo que pasó, pasó. El dinero nada compra", indica Damián. "Recibo plata del estado, por trastornos psicológicos, que me sirve para el estudio pero, como te dije anteriormente, el estado se mostró para salvar sus propias papas”.
Las palabras de Damián podrían extenderse. Todo el relato se torna apasionante. La solución que espera es precisa. Un cambio social que debe partir desde la política. Él es uno más de todos los que luchan para que día a día con Cromagnon se haga justicia. Sin duda, todo un sobreviviente.
Huber Ezequiel Baca
artículo publicado en Revista futuros nº13 / Río de la Plata Verano 2009-2010



























